La escultura en el arte romano, especialmente a partir de la consolidación del Imperio, trajo consigo modelos griegos pero adaptados a la concepción del mundo propia de los romanos. Una concepción mucho más concreta, realista y práctica.
El retrato en las esculturas de arte romano pasó de ser más rígido y austero a tener una tendencia idealizadora de los personajes. Aunque, hacia el final del Imperio, las esculturas de los romanos eran mucho más detalladas y expresivas, buscando reproducir la realidad de manera natural.
Aun en la actualidad, podemos notar la influencia del arte romano en las esculturas tridimensionales que se producen de manera digital y al pensar en esculturas, lo primero que viene a la mente de muchos son las famosas obras de escultura del arte romano.
Características de la escultura romana
Cumplían una función narrativa, descriptiva o conmemorativa.
muestra energía y movimiento para mostrar el poder de los generales y los emperadores.
las esculturas del arte romano eran obras anónimas y extremadamente naturalistas.
El arte romano se destaca principalmente por sus obras de arquitectura y escultura, ya que la pintura en el arte romano no fue muy popular y quedan pocos registros pictóricos de este estilo artístico.
Las obras más famosas son aquellas que se pudieron rescatar de la ciudad de Pompeya.
Dentro de la pintura en el arte romano se distinguen dos corrientes pictóricas o estilos:
Estilo Neoático: Preocupado por la forma humana, resalta temáticas mitológicas y epopeyas.
Estilo Helenístico-Alejandrino: Preocupado por la pintura rural, paisajes y marinas.
Características de la pintura romana
La técnica de pinturautilizada es la de manchas de color al temple, con colores planos y casi sin mezclas.
Se plasma cómo vivían los romanos, sus estilos y su sociedad.
Se trabajaban mucho las siluetas y las figuras sin movimiento ni perspectiva.
La temática predominante es siempre realista, paisajes, personas o escenas bélicas.
Entre los principales representantes del arte romano en pintura se pueden destacar Pietro Cavallini, Arelio, Cornelio Pino y Cayo Fabio Pictor.
El arte romano hace referencia al conjunto de manifestaciones artísticas, como la pintura, escultura y arquitectura, desarrolladas en Roma entre el siglo VI a.C. y el IV d.C.
Tiene origen en Roma y nace a partir de su independencia respecto al poder etrusco, cuando Roma comienza a consolidarse poco a poco como un imperio y el arte comienza a formar una parte esencial en la vida de sus habitantes.
Debido a la expansión de Roma, el arte romano se ve influenciado por las culturas itálicas primitivas, por el arte etrusco y por el arte griego, incorporando elementos culturales de cada pueblo conquistado sus características y conformando así lo que hoy en día conocemos como arte romano.
Características del arte romano
El arte romano expresa la idea de Roma como centro: el poder de la cultura y el Estado romano son protagonistas.
A diferencia del arte griego, cuyos temas solían ser en su mayoría religiosos o mitológicos, el arte romano exalta a los hombres, gobernadores y políticos.
Narra y conmemora las batallas de los hombres a través de representaciones como arcos triunfales y columnas conmemorativas.
Se manifestó a través de relieves en las tumbas, que representaban situaciones de la vida cotidiana y de la cultura romana.
Las obras del arte romano se creaban siempre con el propósito de cumplir una función.
Los noblitas son la clase más alta después de los senadores. Eran las familias más ricas, que poseían las tierras e incluso podían ocupar cargos políticos importantes o participar en el Senado. los plebeyos, Eran los campesinos, pequeños propietarios, pequeños artesanos o comerciantes. Eran libres y tenían derechos, pero no tantos privilegios como los noblitas puesto que no podían gobernar y debían pagar impuestos a la clase más alta. Los libertos eran esclavos que pudieron obtener su libertad.
y por lo último en lo más bajo de la sociedad estaba los esclavos. Eran prisioneros de guerra o hijos de otros esclavos que no tenían libertad ni derechos. Eran propiedad de sus dueños, por lo que podían comprarse y venderse como objetos.
La vestimenta
la mayoría de los tejidos eran de lino. Las prendas eran:
la toga: pieza elíptica de lana generalmente de blanca.
La túnica : pieza sencilla, atada en la cintura y con mangas cortas. Los hombres las llevaban hasta las rodillas las mujeres hasta los pies.
Estola: larga y delgada túnica con muchos pliegues.
En otro aspecto de la sociedad esta el matrimonio, los adultos no conciban estar solteros ya que se casaban con el único propósito para tener hijos y no por amor. Necesitaban el consentimiento paterno y ser ciudadanos. lo únicos portadores de derechos eran los hijos legítimos. Habían 2 tipos de matrimonio:
Matrimonium cum manu: la esposada abandonaba la familia de origen y se iba con la del marido.
Matrimonium sine manu: La mujer permanecía en la autoridad del padre.
El gran imperio romano tuvo una gran influencia en la comida y en su evolución, de las inmensas tierras que conforman su imperio llegaban a sus puertos toda clase de viandas procedente de los más diversos territorios por la alimentación y la cocina romana se vuelve más sofisticadas e interesantes.
Los romanos cultivaban sus tierras trazando círculos concéntricos alrededor del casco urbano, situando los huertos y las viñas en el primer nivel, en el siguiente circulo se encontraban los campos de cereales y en el más alejado la ganadería.
Esta estructura permitía un abastecimiento constante de su principal fuente de alimentos los vegetales, aceitunas, cebollas, higos y aceite que eran los ingredientes principales de su dieta ya que la plebe no comía carne ni pan que estaba reservado para los soldados.
Las despensas de los ricos romanos estaban muy bien abastecidas con viandas de todo el imperio, no dudan en incluir en sus menús cualquier novedad que llegue a sus puertos así la cocina se enriquece.
La primera del día era el jentaculum, el desayuno, consumido en casa tras despertarse al amanecer. Algo sencillo y nutritivo: un pan ácimo oscuro llamado far que, dependiendo de la capacidad adquisitiva de cada uno, podía ir acompañado de queso y aceitunas.
El almuerzo se consumía al mediodía y era llamado prandium. La mayoría de la gente en las ciudades había salido de casa para ganarse el jornal y tenía una pausa rápida para consumir algunos alimentos que le permitieran seguir laborando hasta el final del día.
Quienes disponían de una casa acogedora regresaban a ella para el almuerzo, desdeñando los establecimientos de comida rápida como algo propio de las clases bajas.
La comida fuerte del día para los romanos era la cena, que comenzaba sobre las cuatro o las cinco de la tarde y era mucho más abundante que el desayuno y el almuerzo, en especial porque era en ella donde se consumían platos calientes y cocinados. Dejando a un lado las cenas familiares de la mayoría de la gente, constituía la excusa ideal para socializar tras la visita a las termas, y era costumbre convertir las cenae en reuniones con los amigos, que se acercaban a la domus del anfitrión a disfrutar de la comida en buena compañía.
Estas reuniones se convirtieron para algunos en el instrumento perfecto para dejar ver su riqueza, hacer política o intentar trepar por la escala social. Fue de estas cenae de lujo de donde surgieron los banquetes romanos llenos de excesos.
La base de la alimentación de la mayoría de la población la constituyeron siempre los cereales. Si primero fueron la espelta y las gachas, estas no tardaron en ser reemplazadas por el trigo, con el que llegó la panificación.